Trabaja donde la tensión se instala sin que lo notemos: la mandíbula, los maseteros, el suelo de la boca. Con técnicas manuales internas y externas, libera los patrones de contracción más profundos del rostro.
El resultado es visible y sentido: los rasgos se suavizan, el contorno se redefine, la expresión descansa. La piel gana tonicidad desde adentro.
Para quienes cargan la tensión en el rostro sin saberlo.